domingo, 10 de agosto de 2014

Magic Hat/DecapAttack: Perder (la cabeza) para ganar.


A la izquierda: portada de DecapAttack
A la derecha: portada de Magical Hat
Hola de nuevo a mis (por ahora) pocos pero queridos lectores, hoy vuelvo nuevamente con mi manía por la Sega Genesis para traerles una reseña sobre otra perlita de la consola que pasó desapercibida por la mayoría en su época. Bizarro, loco y divertido, es momento de hablar de ¡Decap-Attack!

Portadas del manga original de Magical Hat y su prota,
un pibe japonés judío vestido de musulmán.

Los malos chistes infaltables en las publicidades gringas de Sega.
1991, con la aparición de la SNES, Sega se puso las pilas y creo a su mascota azul a mediados de ese año, comenzando así la fase más importante de la guerra entre Sega y Nintendo. Entre todo el caos, muchos juegos de desarrolladores menos conocidos y/o muy jóvenes, pasaron desapercibidos por buena parte de la audiencia. Por aquella época era moneda corriente algo que solía ocurrir con los juegos basados en franquicias de anime: o se quedaban en Japón o los traían bajo otros nombres con personajes diferentes, con frecuencia totalmente nuevos,  y presentaciones de medio pelo (para más información, vean la portada de Black Belt, la versión Yanqui de un juego de Hokuto no Ken para Master System), y aunque esto no siempre salía bíen, la formula resultó buena para un juego llamado Magical Hat no Buttobi Tabo! Daibōken, juego basado en una no muy popular serie titulada Magical Hat, este juego fue traido a América con gráficos, música, historia y personajes tenebrosamente delirantes, bajo el nombre de Decap Attack, ambos desarrollados por la empresa Vic Tokai ese mismo año. 
A la izquierda: título de DecapAttack
A la derecha: título de Magical Hat
Ambos mostrando la cúspide del flasherismo oriental y occidental.
Comenzando por la premisa argumental versión por versión. Magical Hat adapta meramente la historia de la serie de donde deriva: el prota, Hat, descendiente de un héroe que derrotó al Rey Demonio y lo selló en Devildom, se encuentra en Devildom sin saber como llegó ahí y debe derrotar al Rey Demonio para escapar. Decap-Attack nos pone en la piel (si es que la tiene) de una momia con su cara en el torso (osea sin cabeza) de nombre Chuck D. Head, creada por el científico de chapas voladas Frank N. Stein (si no notaron los juegos de palabras, entonces son muy despistados), debe re-ensamblar la isla del científico que ha sido partida en varias islas por el señor del Mundo Oscuro, Max D. Cap y su armada, para que así el Dotor lo convierta en un humano completo.
A la izquierda: Chuck usando su careta extensible.
A la derecha: Hat usando su feroz y mortal puño del dolor y el sufrimiento.
Por el lado del gameplay ambos juegos siguen la regla básica de los plataformeros, los pads direccionales para mover al personaje, un botón para saltar y un botón para golpear. Mientras que Hat ataca con su puño mocho, Chuck usa su propia cara extensible para agarrarse a caratazos (literalmente) con todo lo que se le cruze por su camino.

A la izquierda: Mapa de DecapAttack
A la derecha: Mapa de Magical Hat

El patrón de los jefes en Magical Hat es algo más facil que en DecapAttack
para compensar la carencia de HP por cada vida perdida.
Una de las principales diferencias entre ambas versiones es que, mientras que en Magical Hat empezamos con 9 vidas las cuales perdemos al solo tocar un enemigo, en Decap-Attack comenzamos con 3 vidas, pero podemos tener varios Hit Points por cada una en forma de corazones (de los que son órganos de verdad) pudiendo tener un máximo de 4 por cada vida. Los power-ups incluyen banderas que restauran vida ( o que otorgan vidas extras en caso de Magical Hat), aumentan el alcance de la cara de Chuck, su fuerza de salto, velocidad, invulnerabilidad temporal, eliminar a todos los enemigos en pantalla, y el más característico de todos, el cráneo que puede ponerse como cabeza y arrojarlo para aún mayor alcance.

El nivel bonus estilo amidakuji se conserva en ambas versiones, algo que también incluyeron
otros juegos de Vic Tokai como Psycho Fox de la Master System.
La gráfica, como dije, es de lo mejorcito que puede encontrarse en la consola, como dije, en el caso de Decap-Attack, todo está diseñado con una temática tenebrosa pero cómica, y la música no es excepción. Siguiendo con lo de los juegos de palabras, cada nivel está nombrado en base a alguna parte del esqueleto (Abdomainland, Armington, etc.). El único posible defecto del juego es la carencia de un modo multijugador.
El nivel bonus estilo slot-machine de Magical Hat fue cortado
de DecapAttack, parece que a los gringos no les gustaba que los
nenes se metieran al juego compulsivo, al menos hasta Sonic 2.

Este enfrentamiento extra contra personajes del anime en Magical Hat
también fue cortado de DecapAttack.
Algunas curiosidades incluyen que, al igual que algunas otras franquicias poco populares nacidas en la Genesis (vean la reseña de Sparkster), Decap-Attack tuvo su propia serie de comics adjunta a Sonic the Comic en Inglaterra, de humor bastante maniático; además, la revista MegaTech lo incluyo en el puesto 22 de su ranking de los mejores juegos de Mega Drive, lo cual a su vez le dio el mérito de estar en las compilaciones Sega Genesis Collection de PS2 y PSP y Sonic’s Ultimate Genesis Collection de PS3 y XBOX 360.

Los chistes eran tan malos que hacían gritar horrorizado a Head
más que cualquier monstruo repulsivo.
Debo admitir que, por raro que parezca, encontré mucho mejor la versión americana del juego, la visión disparatada de los conceptos del terror sumado a un gameplay sencillo pero adictivo vuelven a Decap-Attack una buena alternativa para pasar el rato libre cuando tus amigos no estén disponibles para acompañarte en el vicio.

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