sábado, 17 de diciembre de 2016

Transformers Beast Wars: Transmetals : ¡A lo bestia!

Portada Noretamericana de la versión de Play Station. 
Portada japonesa de la versión de Play Station. 
Portada de la versión de Nintendo 64 
Saludos de Nuevo, lectores viciosos del bajomundo, es tiempo para este blog de otra reseña, otro fichín, otra recomendación más de un buen juego que quedó olvidado en los confines del catálogo de su consola. Hoy nos toca tratar con un juego de una clasificación que no he hablado hace tiempo, un juego licenciado basado en una serie. Brutal, destructivo y con chapa pintura último modelo, esta entrada tratará a Transformers Beast Wars: Transmetals.
Título de la versión de Play Station.
1999, mientras las consolas de 64-bits se preparaban a recibir el nuevo milenio, la triunfante Play Station 1 recibió el golpe de un terrible nuevo adversario, la Sega Dreamcast, aunque a pesar de eso, con haberle ganado a su predecesora, su empresa ya se había consagrado como la plataforma fichinera triunfante de su generación, lo cual impulsó la producción de decenas de nuevos títulos hasta su ocaso varios años después, aunque muchos no sobresalieron por cuestiones de marketing y popularidad, uno de ellos fue Transformers Beast Wars: Transmetals.
Título de la versión de N64.
Desarrollado por un pequeño estudio llamado Wavedge y publicado por la conocida empresa de juguetes Takara en Japón (Octubre de 1999) y por BAM! Entertainment en Estados Unidos (Julio del 2000) para Play Station y Nintendo 64, el juego toma su inspiración y licencia de la famosa franquicia de robots transformables de Hasbro, más específicamente en la saga Beast Wars (o Guerra de Bestias Transformers para el público latinoamericano que los conoció en los 90) donde los robóticos protas, como dice el nombre, en lugar de camuflarse en vehículos, se camuflan como animales, todo situado en un entorno de un Planeta Tierra en el paleozoico donde las naves de los dos clásicos bandos de la franquicia, Autobots y Decepticons (re-bautizados como Maximals/Maximales y Predacons/Predacones para esta saga) se han estrellado luego de un enfrentamiento y continúan la guerra entre ellos con el objetivo de encontrar la forma de salir del extraño planeta dejando atrás a sus oponentes. Como el nombre lo indica, los personajes están basados específicamente en sus formas “transmetals”.
Selección de personajes en la versión de PSX.
Selección de personajes en la versión de N64.
El gameplay de la versión de Play Steishon es de acción y peleas 3D en campos abiertos 1 vs. 1. Cada personaje tiene sus formas robóticas y forma animal y con cada una de ellas, distintas habilidades con las cuales dañar a su oponente y dejarlo boleteado fuera de combate la mayoría de los rounds. Hay un total de 8 personajes seleccionables al principio y más de 10 escenarios para elegir, todos ellos de varios terrenos, cada uno con algúna forma y/o amenaza ambiental particular (las montañas tienen derrumbes, el desierto tormentas de arena, las bases de maximales y predacones tienen lasers de seguridad, etc) que se deben evitar en el transcurso de la pelea contra el oponente añadiéndole un plus de desafío al fichin. Los movimientos super-especiales tienen una cantidad limitada de usos y se puede ganar un uso por cada cierta cantidad de daño causado y/o recibido, todos simbolizados por las insignias Maximales o Predacones dependiendo del bando del personaje. Como es de esperarse, existe un modo de 2 jugadores.
La versión de N64, si bien usa modelos 3D, se inclina más por las peleas 2D, preservando ciertos aspectos de la jugabilidad de la versión anteriormente mencionada, algunos de los personajes jugables difieren entre una versión y la otra y tiene menos escenarios.
  La gráfica es bastante buena y los modelos están muy bien hechos en la versión de Play 1, dejando notorio como se trata de un juego creado cuando la consola ya tenía bastante tiempo ya en el mercado, aunque no por ello no sacó provecho de esto. Las cutscenes animadas, aunque pocas, están bien elaboradas y serán del agrado de cualquier fan de la serie.
Pantalla de carga de la versión de N64.
Pantalla de carga de la versión de PSX, generalmente mostrando
a algúno de los personajes transformandose al azar.
 Si bien la gráfica de la N64 es buena también, el hecho de que los escenarios sean reducidos no deja mucho que apreciar dentro del juego, además, si bien cada personaje tiene su propio final, sus escenas son estáticas dado el bajo soporte que tiene la consola para cutscenes 3D del calibre de las de la serie.
La música de la versión de Pley es genial, los tracks estilo heavy metal y electrónicos le añaden el toque de intensidad justa al combate para que machaques los botones contra los robots oponentes con todas las ganas…lamentablemente no se puede decir lo mismo de la música de la versión de N64 que está prácticamente hecha en MIDI, algo cuestionable para un juego de fines de los 90.
Pelea en la versión de N64.
Pelea en la versión de PSX, Silverbolt se da un chapuzón de por medio.
Si bien la versión de Play Station es la que más recomiendo, no se salva de tener algunas falencias, como el hecho de que las presentaciones de voz de los personajes y escenarios son algo largas (aunque pueden saltearse por suerte) o que los desbloqueables no son más que reskins de los personajes ya existentes y nisiquiera se gastaron en hacerles mugshots como a los otros.

Aunque la serie tuvo éxito, el juego fue opacado por otras licencias más fuertes en los catálogos de las consolas en las que estuvo disponible, pero no le quita lo bueno. Algunas curiosidades que caben resaltar son que varios personajes que en la serie no tuvieron versiones Transmetal, aparecen con las mismas acá, además existe una galería desbloqueable donde se pueden ver imágenes de las figuras de acción Transmetal incluyendo a algunos que no aparecen jamás con dichas formas en ningún medio como Dinobot.
Transformers Beast Wars: Transmetals es un juego de pelea 3D algo diferente de la formula que acostumbramos hoy, pero es acción 3D de la buena asegurada y una excelente alternativa para pasar un rato solo o con amigos mandando robots al desarmadero a puño limpio (y látigos, espadas, misiles, rayos, etc.).

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