sábado, 24 de febrero de 2018

Blender Bros: Motoperros de Saturno.

Portada de la versión Americana de Blender Bros.
Saludos nuevamente, seguidores del blog, nuevamente les traigo una review sobre otro juego de esos que pocos conocieron en su época, desembarcando luego de mucho tiempo, una vez más, en la Game Boy Advance. Gracioso, determinado y orejón, hoy nos aventuramos en las andanzas de ¡Blender Bros!
Escena de intro.
2002, el amanecer del nuevo milenio traía nuevas consolas consigo y el ocaso de grandes como Dreamcast abría paso a la Play 2 y la Xbox. Mientras tanto, Nintendo había lanzado hace poco a la sucesora de la Game Boy Color, la Game Boy Advance, sepultando a sus escasos competidores en el mercado portátil y consagrándose el monopolio del mismo (al menos hasta la llegada de la Play Station Portatil) por varios años. Lógicamente contó con el soporte de decenas de third-parties en lo que el boom de la nueva acción portátil, y una de ellas fue la ahora difunta Hudson Soft. Si bién la mítica empresa creadora de Bomberman hizo algunos lanzamientos basados en la franquicia de su explosiva mascota para la consola, no todo su catálogo en la misma giraba en torno al monigote pirómano, la consola vió algunos títulos de otras de sus franquicias e incluso algunos originales, uno de estos últimos que debutaba en el catálogo de lanzamiento de la consola fue Blender Bros, desarrollado por Hudson Soft y publicado por su filial Infogames Hudson el 15 de Abril de ese mismo año.
Título.
Menú principal.
Situado en un futuro donde el viaje interplanetario es tan corriente como tomarse el Subte hasta Callao y Corrientes en hora pico, Blender Bros nos pone en las peludas patitas del homónimo prota Blender, un perro antropomórfico (de pinta digna de cualquier mascotita peluda de los plataformeros de los 90) líder de la patrulla Cosmo Keepers, quienes se encargan de mantener a raya a los criminales del espacio denominados Zooligans (que, igual que él y su grupo, son animales antropomórficos) quienes cometen un asalto a gran escala al sistema planetario hogar del héroe iniciando su aventura de turno.
Selección de mundos.

El gameplay, implicado por la apariencia del prota, es de un plataformero, lo que de entrada ya indica que Blender podrá andar con los direccionales y saltar con un botón de acción como acciones básicas. Una de las cosas que sobresalen del peludo prota son sus orejas, que servirán para ciertas características únicas de la forma de manejarlo. Como en todo plataformero, hay enemigos y obstáculos, y para vencerlos, Blender ataca girando con sus enormes oídos, pero además, tiene otros comandos que hacen uso de ellas, al atacar en el aire, por ejemplo, Blender puede ralentizar su caída con los giros, presionando abajo y salto, Blender puede pararse sobre sus orejas para saltar alto, estas también pueden ser usadas como detector de objetos y/o áreas escondidas, entre otras cosas; los niveles son grandes y tienen varias fases y planos (si, el juego también añade un toque de perspectiva) a explorar con puzles no muy complicados para resolver.
Pantalla de selección de Mini Bros.
Blender acompañado de un Mini Bros.
Otro de los aditivos al gameplay que resaltan del fichin son los Mini Bros, pequeños ayudantes flotantes que pueden acompañar opcionalmente a Blender en cada nivel al que entra, cada uno con sus distintas habilidades complementarias, algunos (como el inicial, Knuckle) aumentan el rango de ataque de Blender, otros iluminan áreas oscuras, otros disparan proyectiles, sanan la vida del jugador, etcétera. Los pequeños seres se encuentran escondidos (en algunos casos, no tanto) en cada nivel y depende de Blender encontrarlos (siendo un total de 20), aunque algunos se obtienen por defecto, la mayoría son opcionales, lo que añade un toque de valor de rejugabilidad a Blender Bros., junto al detalle adicional de que, al más puro estilo de los Pokemon (y los Karabon de Bomberman que, en ese entonces, eran uno de los puntos focales de la franquicia) estos pueden evolucionar a través de música (si, así como lo leen) que se compra en la tienda del juego accesible entre niveles con los huesos (la moneda de turno) que hayamos recolectado a lo largo de cada uno, hay tres estilos de música para comprar, Clásico, Reggae y Rock, y depende del jugador averiguar cuál estilo hará reaccionar a cada Mini Bros para gatillar su evolución, de más está aclarar que cada evolución de los chiquitines implica una mejora a las habilidades de cada uno.
Los jefes y sus diálogos de presentación son de lo más bizarros.
Al gameplay regular se le suman 3 mini-juegos exclusivos en el modo multi-jugador (aunque uno también forma parte de la historia regular del modo de un jugador ocasionalmente con un giro especial): el de carreras que consiste en sobrepasar a tus enemigos llegando primero a la meta, al clásico estilo de los juegos de carreras de autos de tercera persona; a este le siguen la carrera de obstáculos, donde, como en los juegos de atletismo, debemos correr con los cachorritos mientras manejamos minuciosamente el timing de salto para sobrepasar los obstáculos que pueden dejarlos fuera de juego; y, finalmente, la carrera de ear-glide donde los personajes estarán en caída libre deberán usar la habilidad de giro de orejas de sus Blenders junto a los direccionales para poder esquivar obstáculos a tiempo antes de caer sobre ellos. Todo esto con el requerimiento de un solo cartucho para que jueguen hasta cuatro jugadores, además del aditivo especial de, para aquellos que tengan sus copias de Blender Bros., poder transferir los Mini Bros obtenidos a tus amigos y viceversa mendiante Cable Link a la Pokemón.
Tienda de música.
La gráfica usa sprites y niveles renderizados similar al estilo de Donkey Kong Country, un estilo raro para Hudson-Soft, pero no por eso poco atractivo, todo lo contrario, ayuda a resaltar más la identidad individual del juego, y el detalle y color con el que están hechos los personajes demuestra el empeño puesto en el área gráfica, los fondos también tienen varias capas de scrolling y la posibilidad de cambiar de fases dentro de un nivel a través de pasillos que hacen uso de la perspectiva en la transición, algo interesante e innovador en este aspecto para un juego de estas plataformas y que demostraba casi de entrada lo que la GBA era capaz de lograr gráficamente con el suficiente cariño y dedicación.
Segmento de kart.
El apartado sonoro está bien, la música es buena y cumple su cometido, algunos de los tracks son pegadizos, otros…no tanto, tal vez no sea algo que anheles llevar en tu mp3 en la mayoría de los casos pero capta bien la ambientación de cada ocasión y nivel, al menos para las capacidades del chip de sonido de la GBA.
Minijuego de caída libre.
Una de las falencias del juego viene por el modo de un jugador, no con la jugabilidad o los gráficos…sino su durabilidad. Si bién 7 niveles parece bastante, una vez que se logra descifrar el patrón de los puzles y gimmicks de cada uno, se vuelven muy sencillos, tal vez los jefes son la parte más complicada, pero incluso perdiendo todas las vidas, el archivo de juego guardado permite cargar los niveles desde la fase previa al mismo haciendo que con tan solo un poco de práctica y perseverancia sean superables, y si bien buscar a cada Mini Bros de la colección le añade un motivo para volver a visitar cada nivel, una vez que tengas a todos, habrán muchos (tranquilamente diría que la mitad) cuyas habilidades no se explotan a fondo, lo cual lo hace parecer un desperdicio para lo bien que los hicieron, si hubiera habido niveles extra o desbloqueables completando el juego al 100% (con todos los niveles principales y Mini Bros coleccionados), tal vez no se habría resentido tanto de su poca durabilidad.
"¡ANDA AL CIRCUITO, BOBO!"
Aún así, Blender Bros logra ser divertido por el tiempo que dura y su modo multijugador sigue siendo una excusa para desempolvar el cartucho de vez en cuando luego de terminar el modo principal, y con el atractivo de su gráfica y de sus mecánicas originales, vas a querer pasar al menos una partida completa agarrado de las enormes orejitas de Blender.

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